Después de la partida de Ana, Mario comenzó a sufrir de insomnio y siempre soñaba con ella, con los momentos tanto buenos como malos que compartieron. En su mente, prefería recordar los buenos, pues eso al menos le aliviaba un poco el ánimo.
No fue a visitarla al sanatorio. Los médicos le contaron que Ana cooperaba bien con el tratamiento, pasaba sus días leyendo y escribiendo en la mansión privada, que su estado de ánimo estaba estable y su recuperación iba bien...
Mario pensó que, siempre qu