Analu
Voy hasta la veranda y encuentro a Otávio parado mirando al cielo.
— ¡Hola! —digo.
— ¿Necesitas algo?
— No, en realidad quiero hacer solo una pregunta... —hablo un poco incómoda.
— Puedes hacerla...
— ¿Tú duermes aquí? Mejor dicho, ¿hoy dormirás aquí?
— No, tengo una familia a la que siempre regreso al salir de aquí.
— Ah, sí... —digo algo avergonzada.
— ¿Por qué? ¿Algún problema? —Otávio me mira desconfiado.
— No, no... —digo desviando la mirada e intentando disimular mi