Analu
Con mucho esfuerzo consigo dormir de nuevo, pero tan pronto como el primer rayo de sol pasa por la rendija de la ventana, abro los ojos. No tengo idea de qué hora es, la única certeza que tengo es que necesito irme lo más rápido posible.
Me levanto, hago mi higiene personal, me pongo mi pantalón jeans, una blusa básica de manga negra, junto mis cosas y salgo de la habitación como si hubiera cometido un crimen. El nudo en el estómago me consume. Pero apenas piso la sala, el señor Otávio me