C91-DURMIERON JUNTOS
Mateo no podía creerlo.
—¿Quieres… atarme?
—¿Asustado?
Él la miró largamente y entonces negó.
—No. Lo que tú digas. Siempre lo que tú digas.
Bianca sonrió y lo empujó suavemente hacia la cama. Le quitó la camisa botón a botón, rozándole el pecho con las uñas, bajando la boca para lamerle el cuello mientras le desabrochaba el cinturón. Le bajó los pantalones despacio, rozando su erección con la palma abierta solo un segundo, lo suficiente para que él jadeara y por último le