C88-NO VOY A PERDERTE
Bianca parpadeó, confundida.
—¿Qué?
Mateo dio un paso más, la tomó de la cintura con las dos manos. Esta vez temblaban un poco, no de miedo, sino de algo que le salía del pecho y no podía controlar.
—Acepto ser tu amante. Tus condiciones. Tus reglas. Lo que quieras. Porque no puedo verte con otro. Me estás matando, Bianca. Y prefiero las sobras de tu tiempo que una vida entera sin ti.
El ascensor se detuvo y las puertas se abrieron al garaje privado, pero ninguno de los do