C86-TU LUGAR ES CONMIGO
Bianca sintió que el corazón le daba un vuelco tan violento que temió que se le escapara por el escote. Al ver a Mateo avanzar hacia ellos, el mundo se puso en cámara lenta.
«Traga saliva, Bianca. No te desmayes ahora o le darás el gusto» se regañó mentalmente, mientras sentía que sus piernas se volvían de gelatina.
Mateo se veía peligrosamente guapo. El negro le sentaba tan bien que debería ser ilegal.
«Maldita sea, parece un pecado caminando y yo tengo hambre de pecar»