C85- SÍ ACEPTÓ MI INVITACIÓN
El aire en la habitación de la mansión estaba cargado de perfume, laca y el olor metálico del vino tinto. Bianca permanecía inmóvil frente al espejo, mientras una peluquera estiraba su cabello con precisión, al mismo tiempo que la maquilladora trazaba una línea negra en sus párpados.
Valeria, recostada en un sillón con una copa en la mano, evaluaba la escena con ojos de halcón.
—Más escote, Bianca —sentenció antes de darle un sorbo al vino—. El vestido es una joya,