C64- TREGUA
La oficina de Mateo era minimalista, fría, eficiente, exactamente lo contrario a lo que él sentía por dentro. Estaba de pie frente a la ventana, como siempre, cuando la puerta se abrió sin anuncio.
—¿Se puede saber qué...?
Se giró y se encontró con Angelo y Aquiles entrando como si el lugar les perteneciera.
—¿Qué carajos?
—Bonita oficina —dijo Aquiles, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos—. Lástima que no sepas usarla para lo importante.
Mateo apretó la mandíbula.
—¿Cómo entra