C60-QUIERE VERLA
El departamento era silencioso. Demasiado silencioso para un hombre que había pasado los últimos ocho años acostumbrándose al rumor constante de la mansión y a los pasos de los sirvientes.
Mateo estaba de pie frente al ventanal, con una copa de whisky en la mano que apenas había tocado. La ciudad de Londres se extendía abajo, fría, indiferente, con sus luces encendiéndose una a una mientras caía la noche.
Pero él no veía nada.
Solo veía el rostro de Bianca cuando le dijo "asco"