C57- SU PROMETIDO ESTABA MUERTO
Una tarde, cuando él pasó por ella en el auto para ir a una cena familiar, Mauricio ni siquiera la besó al verla. Bianca subió al coche con un vestido claro y las manos cruzadas sobre el regazo, intentando convencerse de que seguían siendo una pareja normal, de que la tensión de las últimas semanas era solo nervios antes de la boda, pero en cuanto él arrancó, sin mirarla siquiera, soltó la pregunta como quien pregunta por una receta o por una cuenta pendiente.
—¿