C58- ENAMORADA DE MATEO BLACKWELL
Bianca salió de golpe de los recuerdos y respiró hondo una vez, dos veces, pero el pecho seguía doliéndole igual, un nudo que no se deshacía.
El día que murió Mauricio no sintió dolor. Sintió alivio. Un alivio tan grande y tan sucio que después vino la culpa, porque ¿cómo podía una prometida sentir eso cuando el hombre con el que había compartido cama y promesas ya no respiraba?
Sin embargo, el alivio duró poco. Porque apenas unas semanas más tarde, el médico l