C51- UNA NOCHE DE VERANO (PARTE CUATRO)
Mateo pasó la noche en vela. No pudo dormir. No quiso. Cada minuto que pasaba con Bianca dormida sobre su pecho era un minuto robado, y no iba a desperdiciarlo cerrando los ojos. Le acarició el cabello con suavidad, sintiendo su respiración tranquila y el calor de su cuerpo contra el suyo.
Pero cuando los primeros rayos de sol empezaron a colarse por las cortinas, intentó moverse con cuidado, deslizando su cuerpo fuera de la cama sin hacer ruido. Pero B