C50- UNA NOCHE DE VERANO (TERCERA PARTE)
Mateo la besó con una pasión que ya no podía contener. Sus labios se fundieron con los de ella, profundos, hambrientos, mientras sus manos recorrían la espalda desnuda, desatando el sujetador de encaje con dedos que temblaban de urgencia contenida. El sujetador cayó al suelo y Bianca jadeó contra su boca, pero no se apartó; al contrario, levantó los brazos para ayudarlo, para entregarse más.
Sus manos inexpertas subieron por el pecho de él, explorando, a