C52- ¿ESTÁS LLORANDO?
Mateo salió de sus recuerdos y terminó de abotonarse la camisa con dedos temblorosos. El espejo le devolvía la imagen de un hombre compuesto, impecable por fuera, mientras por dentro se desmoronaba, el alma se le deshacía entre las costillas.
Permaneció inmóvil, respirando con dificultad y el reflejo le mostraba a un desconocido: el hombre que destruiría lo único puro que había conocido.
—Quizás… no soy tan diferente a ti Mauricio —musitó.
Porque lo sabía con certeza dolor