C45-LA ÚNICA OPCIÓN
Más tarde ese día…
Blair estaba sentada en un banco del jardín, llorando en silencio. Las palabras de Bianca seguían resonando en su mente, el sol brillaba, pero ella solo sentía frío. Un frío que venía de dentro.
Harold se acercó con una taza de té humeante y su rostro, normalmente serio, mostraba una inusual amabilidad.
—Pensé que le sentaría bien un té, señorita Ravenscar.
Blair levantó la mirada, sorprendida. Nadie la había llamado por su verdadero apellido.
—¿Usted sabe