C128 –TE DIJE QUE NO PODÍAS ESCAPAR
La oscuridad envolvía la carretera solitaria mientras el auto avanzaba entre las sombras de los árboles. De repente, una pequeña figura emergió tambaleante desde la espesura del bosque. El niño, con la ropa desgarrada y el rostro lleno de arañazos, cayó de rodillas sobre el asfalto. Los faros del vehículo lo iluminaron como si fuera un animal asustado atrapado en una trampa.
El conductor pisó el freno con fuerza y el chirrido de las llantas rasgó el silencio