ME GUSTAS.
ME GUSTAS.
Marcelo caminó en su dirección y su rostro era de pocos amigos, cuando estuvo lo suficientemente cerca, escucho parte de su conversación, frunció el ceño y tragó saliva. Celos posesivos e irracionales recorrieron todo su interior.
«¿Estaba celoso? ¿Él? ¿Cuándo se habían tornado las cosas así?» Quería arrancarle esa cara de orgullo y satisfacción a su amigo.
—Gracias —le dijo ella a Owens.
El hombre le sonreía como estúpido mientras le daba lo que parecía ser, un dulce en la boca.
«¿