EL AMOR ESTÁ EN EL AIRE.
EL AMOR ESTÁ EN EL AIRE.
―¿De verdad vamos a subir allí? ―April miro el aparato que no tenía ni siquiera un motor y su estómago se tensó ―Cielo, te amo… pero, no creo que lo suficiente como para morir.
Marcelo entrecerró los ojos y camino hacia ella, rodeo su cintura y la atrajo a su cuerpo para robarle un beso.
―Entonces su amor por mi señora Mancini no es verdadero ―dijo con expresión agraviada ―Se supone que estaremos juntos hasta la muerte y tú huyes a la primera.
Marcelo y April estaba