DORMIR EN LA MISMA CAMA
April bajó las escaleras y salió casi corriendo al jardín, se detuvo frente a los rosales y cerró los ojos buscando calmarse.
«Respira, April, respira»
Su corazón aún latía con fuerza y en su lengua todavía estaba el sabor de Marcelo, se llevó los dedos a los labios y se los acarició. Gimió y su mente, revivió el beso que acababa de darle. Y cualquiera que la viera la tildaría de loca, menos mal que cuando escucho su nombre, vio a una pequeñita de ojos marrones y cabel