Nuestro viaje de regreso fue muy feliz, veníamos los cuatro cenando conversando anécdotas de lo que pasamos cada pareja, ya se me notaba el vientre, mis antojos aumentaron pedí langostinos y una malteada, Adam me miraba comer y vaya también comió lo mismo, Joseph y Juddy se reían al vernos comer a ambos esas combinaciones raras de comida.
Llegamos al aeropuerto, nos subimos a los autos rumbo a casa, Adam estaba junto a mí, parecía pulpo, sus brazos se la pasaban rodeándome a cada rato, sus beso