Amaneció y nosotros abrazados después de la sesión de sexo y amor que tuvimos, lo observaba dormido todavía, su rostro, sus labios, ya era mi esposo, solo para mí, su amor, su deseo, su todo, le acariciaba su cabello apenas se movió dormía profundo, me quedé acostada encerrada en su abrazo, qué lindo se siente, recordaba la parte de los votos a ambos se nos ocurrió hacer una pequeña broma al final de los votos lo hicimos sin saber que el otro haría lo mismo, fue tan hermoso.
La Luna de Miel ya