219. Unión de amor
Y Maya no era que no lo entendiera, es más, estaba a la espera. Una espera emocionante, llena de esperanza, llena de amor. La espera que se acabaría cuando estuviese nuevamente en los brazos de Maximiliano y lo llamase “mi amor.” Eso era lo que había mantenido también en esos aguardos. Y no pudo sentir que tenía rencor, odio, amargura. Viendo su hotel empezando a tomar esa luz de excelencia, de motivos por las cuales hacerla sonreír, aquel sueño que también lo hicieron sentir feliz puesto que,