186. Su entero amor
Primero había sido un estado de conmoción, siendo controlado por sus propias manos juntándose hacia la pared. Ni siquiera pudo definirlo. Ni siquiera mantuvo el control. Porque se mezclaba cada emoción, cada alegría, cada pregunta y cada respuesta. Y después: un llanto.
De felicidad, fiel y sin una pizca de tristeza. Sólo fue felicidad. Sólo fue sonrisas y nada más inundó toda vida de este brillo sino ese mismo momento.
Se mantuvo en la misma posición hasta que Chris fue el primero en venir