135. Mentiras
Los sonidos de la lluvia afuera de aquel día no es más que austera y fuera de todo lo conocido. Como si supiera de sus mismas desdichas, y aun así, entendiendo que la infelicidad, que es intrínseca, entra justo hacia toda su desdicha. Nueva York amaneció con nubes oscuras y grisáceas. El tiempo ni siquiera puede darle tranquilidad. Las gotas recorren la persiana que observa con lentitud, con nada más que imperturbabilidad y la gota nada más que resbala el peso de una carga que también le inunda