134. Un roto corazón
—Tranquila, Maya —ruega Jenny, abrazándola aún más—. Esto debe ser mentira. Esto no puede ser real…
—¿Cómo no va a hacer real? —y Maya se separa. Mueve la cabeza, entre sus delirios que no dejan de verse ante su rostro, destruido y envuelto en lagrimas—. ¡Si ella es a quien él ama! ¡Si es ella a quien siempre tuvo en mente! ¡Y yo fui una tonta en creer que podía amarme también! ¿Pero sabes que es lo peor de esto? —Maya intensifica el manifiesto de sus manos moviéndola, como si contara en real