—Váyase señora, usted no tiene nada que hacer aquí, nadie le dio permiso de entrar así que salga ahora mismo.
—¿Esto se trata de dinero, verdad?— preguntó Ana manteniendo una postura recta elegante y severa— porque supongo que sí, se trata de dinero, dos mujeres jóvenes, muy guapas eso sí, buscando quienes les resuelvan la vida. ¿Cuánto quieren?— preguntó con burla— ¿Cuando desean para desaparecer de nuestras vidas?
—Sé que para usted es difícil entenderlo pero yo amo a Samuel, no estoy por