Capítulo 58; Qué pequeño es el mundo.
—¿Llegaron nuestros invitados?— se escuchó la voz de Melina— querido, hazles pasar...— y así llegó a la puerta, mirando la escena. —¿Ámbar?
—Meli...
—¿Alguien puede explicarme que está sucediendo?— preguntó Samuel confundido— no entiendo absolutamente nada.
—¡Qué pequeño es el mundo!— gimió Ámbar— ya nos conocemos, cariño. Es solo que no sabíamos en realidad quienes éramos.
—No lo comprendo.
—Será mejor que entremos y nos sentemos— sugirió Melina y así lo hicieron, sentándose los cuatro