Capítulo 57; Al acecho.
Eran aproximadamente las nueve de la mañana cuando Samuel recibió una llamada de su padre;
— Buenos días hijo, ¿Cómo amaneces?— Samuel sonrió para sus adentros, quiso contestar que tras una noche en brazos de Ámbar solo podía amanecer excelentemente bien, sin embargo, aunque sabía que no era necesario limitar sus comentarios con su padre creyó conveniente no ceder a dar aquel tipo de información.
—Estoy muy bien padre, ¿y tú?
—Bien, bien. Te llamaba para decirte que he hablado con Melina y que