Capítulo 40; Amigas reencontradas.
—Hola— Amy lo saludó abriéndole la puerta para que entrara. Desde que había muerto su esposa, Markus la visitaba siempre que tenía tiempo, Amy como siempre era un apoyo totalmente incondicional para él.
—Hola, amor— entró y depositó un tierno beso en su frente.
—¿Estás bien?— le preguntó preocupada.
—Ahora lo estoy— Amy asintió con una sonrisa y lo abrazó con ternura, permitiéndole sentir su apoyo y cuánto lo amaba.
—¿Quieres algo de comer?
—No, ya he comido, solo necesito tu compañía — res