Marina miró con serenidad a Yadira, quien se reía frenéticamente.
—¿Realmente crees que voy a creerte? —replicó con desprecio.
Los ojos de Yadira estaban enardecidos de rabia.
—Lo de que te acostaste con un vagabundo me lo contó Camilo. Al final, la decisión de creerlo o no es tuya. Y, por cierto, recuerdo que ese hotel se llama Hotel Tropical, un establecimiento de cinco estrellas.
—Dormir con un vagabundo es preferible a hacerlo con Camilo, ¿me entiendes? —observó Marina, despectiva.
Yadira la