Por Roque
Apenas acosté a Maxi en la cuna, me apuré a tomar a Irina en mis brazos.
-Iri, te amo.
Dije sobre su boca.
Ella tardó unos minutos en devolverme el beso, para cuando lo hizo mis temblores eran casi sacudidas, y mis manos estaban tocando toda su piel.
-Te necesito... ya...
Le dije sin poder controlarme.
La arrastré hacia el baño de la habitación.
No puedo esperar, lo juro, sí, es ganas de sexo, pero lo que necesitaba era sentirla mía, cobijarme en su cuerpo, perder el sentido con ella