Por Irina
Estaba un poco nerviosa, es que nunca habíamos salido a la calle con Roque, salvo aquella vez que llevamos a Maxi a la guardia médica.
Roque no dejaba de sonreír, como un niño travieso.
Al llegar a su departamento, tomó en sus brazos a Maxi y recorrió el lugar, explicándole un montón de cosas, como si nuestro hijo fuera mucho más grande y entendiera todo.
Las dos mucamas que estaban allí, me miraban sin entender demasiado qué sucedía.
-Ella es Irina, la madre de mi hijo, mi novia y mi