Ashley disfrutó contemplando los reflejos que la luna hacia en el agua. Apoyada en la barandilla del barco que en ese momento amarraban al muelle, pensó en las miles de preguntas que había tenido que contestar durante los dos días anteriores. Había saludado a centenares de personas y tomado decenas de bebés en sus brazos.
Lo último había sido lo más sencillo porque esos pequeños electores no podían votar. Y no se había dado cuenta hasta la mañana siguiente, cuando vio su imagen en la prensa, q