—Así que tu abuela ha adoptado a un vagabundo y no contenta con eso ha liado a mi madre para que la ayude —resumió Anny.
—No es un vagabundo —replicó Nuria.
—Ah, perdona. Un mendigo, un sin techo, un…
—No es nada de eso. Solo es un tipo que ha tenido mala suerte —afirmó Nuria.
—Joder, Nur, ¡empiezas a hablar igual que tu abuela!
—No es eso… es… no lo sé. Después de comer con él no me pareció un… vagabundo. Es inteligente y agradable, aunque no habla mucho. Parece…
—Ya, parece triste. ¡Pobrecito