Laura lo abrazó y comenzaron a besarse. La tentación de decirle que no salieran, que se quedaran allí toda la noche haciendo el amor era demasiado fuerte y la consideró con seriedad. Pero se le adelantó Sergio que, en el fondo, odiaba la idea de tener que asistir a esa fiesta.
—Y si nos quedamos aquí y…
—No.
Por mucho que a los dos les agradara la idea de quedarse en casa, protegidos, sería perjudicial que lo hicieran. Debían dejar de mantener su relación al margen de los demás, y sobre todo a