—Ross —me regaña.
—¿Me castigarás por eso? —suspiré.
—Tendremos que ser bastante maduros para continuar con esto.
—Tu comenzaste —me crucé de brazos.
—Super no me estaba haciendo nada.
—Pero quería.
—Y no puedes evitar lo que los demás quieran, además, otra cosa es que yo quiera.
Me quedó un rato en silencio, ella me hace retroceder para sentarme nuevamente en el inodoro y comienza a limpiarme las heridas.
—¿Es cierto que estás pensando en mudarte a la mansión?
No debía creer en Taylo