Cuando lo intenté, me dolió y no llegue ni a la mitad de la transformación.
—De acuerdo, comenzamos mañana, así que procura descansar mucho hoy.
—Claro.
Troy hace una reverencia y sale de la oficina. Yo me recuesto en el asiento como si me quitara un peso de encima, no saben cuánto me esforcé por estar así de firme.
—¿Desea algo señor?
—Necesito ir a mi cama —me sentía algo mareado.
—Y tal vez algo de comer —dice Taylor—, proteína.
Lo veo con mis ojos bien abiertos.
—No —le digo—, no