—Que juego tan divertido —se separa de mi.
—Lo sé —dije emocionada, aunque se me notaba que estaba fingiendo.
Bueno, realmente si me estaba divirtiendo, pero quisiera ver a Gendu, me siento culpable de lo que le pasó porque no pude hacer nada.
—Ven, bajemos —sujeta mi brazo y me hala hacia fuera de la habitación— los amigos de Ross ya deben haber llegado.
Yo me detengo y me suelto de ella.
—¿Amigos de Ross? —le hago un mal gesto.
—Si, se supone que irían a su casa, pero como los tíos