50. Protegeremos a Víctoria y a Tatiana.
Alexa se encontraba en aquel hotel a las afueras de San Petersburgo, a punto de revelar uno de sus secretos mejor guardados. Su interlocutor era Slavik Petrov, el único superviviente de la familia que, un par de décadas atrás, el viejo Mikhail se había empeñado en eliminar.
—Alexa, ¿estás segura de que nadie te ha seguido? —preguntó Slavik al abrirle la puerta y cerrarla rápidamente tras su entrada.
—Completamente segura —respondió Alexa, observándolo de arriba abajo. Slavik seguía conservando