23. Más te vale traer a salvo a la señorita Victoria.
El sonido de las ráfagas de balas se intensificaba cada vez más. Pavel tenía claro que si Sergey no se había comunicado con él para avisarle del asalto a su casa, era porque algo le había pasado.
—¡Encuentrenla y mátenla! —se escuchó la voz de un hombre que se alzaba en medio del estruendo de las armas, forzando finalmente la entrada de la mansión.
Tras obtener la información de Sergey, Erwan había formado un pequeño equipo con sus mejores hombres y partió rápidamente hacia la dirección prop