24. Erwan… viniste a por mí.
Victoria se dejó llevar por lo que sentía y en ese instante no pudo más que corresponder, lo había extrañado tanto, ni un solo día había dejado de pensar en él, lo amaba y no tenía forma de evitar que eso fuera así.
Los brazos de la chica rodearon el cuello de Erwan pegándose más a él mientras saboreaba su boca, dejándole invadirla con su lengua.
Era como si Victoria no hubiera vivido, solo existido durante todo ese tiempo hasta que por fin volvió a estar en sus brazos.
Solo cuando fue necesari