16. Alexa, no te metas en mi vida.
Mikhail estaba desconcertado por las palabras de Erwan. Algo no cuadraba. Cuando pactaron el matrimonio, le había insistido en regresar a Nueva York con su esposa lo antes posible, parecía no tener ninguna intención de quedarse allí. Y ahora, el chico estaba frente a él pidiéndole permiso para quedarse en su casa.
— Claro que podéis quedaros aquí todo el tiempo que necesitéis —respondió Mikhail, aunque la idea le generaba cierta inquietud.
Alexa, por su parte, estaba furiosa. Tenía planes pa