15. Él sigue dormido.
Alexa se encontraba radiante aquella mañana. Su hija se había casado con uno de los hombres más poderosos de los Estados Unidos y, por si fuera poco, la molesta arpía se había roto el tobillo. Con un poco de suerte, ni siquiera podría volver a bailar.
Esperaba en el comedor para recibir a su hija y su yerno y asegurarse de que todo había ido bien antes de que emprendieran su viaje de bodas a la Polinesia Francesa, un regalo de su parte que le ayudaría a mantenerlos lejos mientras ella ejecut