Capítulo XLIII. Diferencia de opiniones y un reto. Parte 2.
Ailan.
En la habitación cogí la bolsa de la boutique de lujo que el jefe de escoltas de Finlay le había traído, ese maldito estúpido tenía la manía de romperme la ropa.
- “¡Eh! niñata el traje de anoche lo rompiste tú, mi gladiator no tuvo nada que ver.”- me dijo la pervertida, mientras yo me dirigía al baño. No pude contestarle a esa maldita malcriada como se merecía, por meterme en estos líos, porque en ese momento un serio escoces, entró en la habitación.
- “¿No crees que deberíamos ha