Capítulo XLII. Diferencia de opiniones y un reto. Parte 1.
Ailan.
- “¿Qué me acabas de decir, Gladiator?”- le pregunté mirándolo sería mientras desayunaba, tan sólo vestida con un alborno del hotel, mientras estábamos esa mañana en el salón de su suite.
Tuve que hacer que me volviera a repetir lo que me acaba de decir, porque por un segundo creí que me había dicho que después de lo que `pasó la noche pasada, y después de haber tenido el sexo más alucinante jamás sentido por una mujer con sangre en las venas, y varias veces, junto a la chimenea, sobr