Capítulo XIX. Una hoguera que anula la razón parte 1.
Ailan.
- “¡Es … imposible que ya haya llegado!.”- exigí indignada en la recepción.
La recepcionista, que trataba de disimular a duras penas, la incomodidad que sentía de que una mujer semi desnuda, borracha, con un traje que parecía más un camisón sexy que un vestido de noche de seda roja, estuviera a esas horas de la noche, exigiendo un hombre tipo semental, para que tuviera sexo con él.
Ni siquiera notaba las miradas de los pocos clientes que caminaban a esas horas por el vestíbulo del hot