Capítulo XCVII. Una batalla inteligencia entre una Diosa y un Gladiator.
Ailan.
- “Pues si no te has dado cuenta trabajo para Bruno, y lógicamente si me envían para hacer mediciones, vengo y las hago, pero si te molesta que esté aquí sólo tiene que decirlo, señor Alacintye. Desde luego si llego a saber que usted está aquí no hubiera vendido.”- le dije usando mi clara pose soberbia y descarada, mientras que por dentro me sentía como si alguien estuviera haciendo un maldito agujero en mi corazón.
- “No sabía que tuviera que consultar con usted si debó o no visitar m