Capítulo XCVII. Preludios de una batalla.
Finlay.
- “¿Qué haces aquí, maldita Heredera?”- mis palabras salieron de mi interior con todo el resentimiento que llevaba días conteniendo.
En realidad, el último lugar donde me esperaba encontrar a mi diosa, y menos con el estado de ánimos que tenía desde hacía dos días, era en las tierras de mi familia, en el refugio donde yo solía aislarme cuando tenía alguna preocupación.
Me había sorprendido, mientras cortaba leña, mi ritual de autocontrol desde ayer cuando había llegado a la cabaña, q