Capítulo LXXXIX. Gestionando sentimientos que se han hecho incontrolables. Parte 1.
Ailan.
Me prometí que hoy que era Navidad después de despertarlos a las ocho de la mañana. No molestaría más a Bruno, mi jefe y a mi adorable asistente Christine, si ella tenía que comunicarse conmigo, con cualquier dato que tuviera de Hanna, me llamaría.
Pero mirando los plazos del contrato que Finlay, me había dado cuenta de que, los primeros bosquejos de los planos para la reforma del castillo, que era los que más me atraía de mis dos fabulosos regalos, tenía que estar para dentro de un me