Cuando Sam terminó de leer la carta sentía cómo las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos. Se tragó el nudo que se había formado en su garganta y luego miró a Drew.
—Esto… ¿lo leíste?
—Claro que no. Son palabras de mis padres para mi hermana y ahora, para ti. Lo único que sé es que ellos dejaron una gran herencia para su hija, que ahora te pertenece a ti. — Sam suspiró. No podía creer que eso fuera real. Toda su vida trabajó duro para poder salir adelante y no ser una carga para nadie. Ahor